JUEGO Y APRENDO

JUEGO Y APRENDO
DÍA DE LA PEDAGOGIA

miércoles, 31 de octubre de 2012




PRINCIPIOS PARA LA FORMACIÓN DE MAESTROS

         La enseñabilidad: todos los saberes gozan de la certeza de poder ser enseñados, para lo cual se necesita un profesional de la educación que descubra maneras apropiadas para enseñarlos.
En este contexto dicen Gallego y Pérez (1998) que:

“La enseñabilidad puede ser planteada desde múltiples interrogantes: ¿Es un saber en sí enseñable? ¿En qué medida es enseñable? ¿Qué condiciones previas se requieren para enseñar esas posibilidades de enseñabilidad? ¿A quién es enseñable? ¿Para qué y por qué ha de enseñarse? ¿Desde dónde se exige la enseñanza de ese saber? ¿Qué se requiere para hacer factible la enseñanza? ¿Es el sujeto a quien se le enseña un ente pasivo y meramente receptor de la enseñanza? ¿Describe y explica el saber un conjunto de aconteceres, fenómenos y fenomenologías acerca de los cuales los alumnos y las alumnas, han hecho elaboraciones independientemente de que no sean las admitidas por las comunidades académicas de especialistas? “

    Dado que todos estos interrogantes deben ser resueltos por el maestro, se plantea que “La formación complementaria debe garantizar que el docente sea capaz de diseñar y desarrollar propuestas curriculares pertinentes para la educación preescolar y básica primaria” (MEN, Documento Marco 2009). Es decir, se propende porque el maestro garantice efectivamente la enseñabilidad de las disciplinas y saberes producidos por la humanidad, en el marco de sus dimensiones histórica, epistemológica, social y cultural, correlacionando el contexto cognitivo, valorativo y social de quien aprende y sus posibilidades de transformación en contenido y estrategias formativas. 
    
      La educabilidad, es una cualidad humana que hace referencia al conjunto de disposiciones y capacidades que permiten, a una persona acceder al conocimiento. Esta posibilidad es exclusiva del ser humano y se entiende como la posibilidad que tiene de acceder al conocimiento haciendo uso de sus potencialidades, en el contexto de la unicidad, pluralidad y multidiversidad, sin desconocer las lógicas de la intencionalidad curricular, con las cuales se aspira incorporar críticamente, a quien se educa, en las dinámicas sociales, culturales, espirituales, políticas y económicas para que construyan sus propias perspectivas y, desde sus elaboraciones éticas, axiológicas, conceptuales, construyan su proyecto de vida.
    
     En términos generales, la educabilidad se asocia con la capacidad para aprender, la cual se da en dos sentidos: como capacidad para poder ser influenciado (educando) y como capacidad para influir (educador). Por lo tanto, el maestro debe conocer las disposiciones cognitivas y afectivas del educando, para desplegar la acción educativa de acuerdo a estas particularidades. En este sentido, Fermoso (1994), asigna las siguientes características a la educabilidad:
-      La educabilidad es personal; es una exigencia individual inalienable e irrenunciable de todos los seres humanos, que surge del manantial de la personalidad y la hominidad.
-      La educabilidad es intencional; no está determinada por leyes naturales, sino que el ser humano es persona es dueña de sí misma,  dirige y se fija metas
-      La educabilidad es referencial; no es una fuerza ciega, sino una capacidad que orienta metas para “llegar a ser”
-      La educabilidad es dinámica; la realización del proyecto existencial de cada ser humano presupone actividad para pasar de “la potencia al acto”.
-      La educabilidad es necesaria; sin ella, se acabarían las posibilidades de autodeterminación, personalización de socialización y autorrealización.

     La pedagogía, entendida como reconstrucción del saber docente, permite la reflexión sobre el quehacer diario del maestro; sobre el currículo, la didáctica, la evaluación, el uso pedagógico de los medios interactivos de comunicación e información y el dominio del hecho educativo, así como la apropiación del conocimiento histórico y epistemológico de la pedagogía, su interdisciplinariedad y sus posibilidades de construcción y validación de teorías y modelos. Esta forma de concebir la pedagogía, como reflexión sobre las concepciones y los hechos de la educación, se convierte en actitudes epistemológicas para tomar distancia de las prácticas educativas, en el sentido de poderlas observar de manera desprevenida, para analizarlas, deconstruirlas, reconstruirlas, valorarlas y mejorarlas. Desde este enfoque, hacer pedagogía es reflexionar acerca de los procedimientos y los hechos educativos, no solo para explicarlos sino para “apreciarlos en lo que valen, para averiguar si son lo que deben ser, si no convendría modificarlos y de qué manera, o incluso, sustituirlos totalmente por métodos nuevos” Durkheim, (1966, p. 73)
    
      Los contextos, son entendidos como un tejido de relaciones sociales, económicas, culturales, que se producen en espacios y tiempos determinados. También se comprenden desde el análisis de los contextos, las realidades y tendencias sociales y educativas de carácter institucional, regional, nacional e internacional; la dimensión ética, cultural y política de la profesión educativa y las consecuencias formativas de la relación pedagógica. La comprensión de los contextos, en el marco de la formación de los futuros egresados del PFC de la ENSI, tiene como finalidad asumir el rol de maestro trabajador de la cultura y agente de cambio.
   
    En este sentido Freire (2004) afirma:
     Los cambios se verifican por el juego normal de alteraciones sociales resultantes de la propia búsqueda de plenitud que el hombre tiende a dar a sus temas. Cuando estos temas inician su declinar y comienzan a perder significación, y nuevos temas emergen, es el signo del comienzo del tránsito de la sociedad hacia otra época. En esta fase, se hace más indispensable que nunca la integración de los hombres, su capacidad de aprender el misterio de los cambios, sin lo cual serán simples juguetes de ellos.
    







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